Google se equivoca: el TPP, varios pasos hacia atrás para Internet

Oct 12, 2016 | TPP

“Un paso adelante para Internet”. Así describió Google al Tratado de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), en su postura a favor, publicada el 10 de junio de 2016. El TPP es un tratado comercial negociado entre los gobiernos de 12 países (entre ellos, México) que pretende ser aprobado próximamente por los poderes legislativos locales y cuyos promotores afirman que significará un nuevo estándar para el libre comercio en el mundo.

La postura de Google sorprende a la luz de posiciones previas en favor de un Internet libre y abierto. El TPP, contrario a lo expresado por la empresa, es una de las principales amenazas a Internet, a las democracias y los derechos humanos.

El TPP podría vulnerar los avances en materia de protección de datos personales

Uno de los aspectos del TPP que Google enfatiza se refiere al lenguaje que promueve “un flujo libre de información” en Internet. Si bien el TPP reconoce que medidas como la localización forzada o el bloqueo de sitios de Internet representan barreras comerciales no permitidas (Artículo 14.11), este lenguaje también impide a los países firmantes adoptar legislaciones de datos personales que prohíban las transferencias internacionales de datos a países con un deficiente nivel de protección de datos personales (Art 14.13.). Esto significa un riesgo importante para México al permitir la transferencia de datos a Estados firmantes que no posean leyes o mecanismos que aseguren un nivel de protección similar al de nuestro país.

Inclusive, los inversionistas podrían demandar a los países por adoptar leyes que protegen la privacidad de sus ciudadanos (Art. 28.3 b). Esto se podría llevar a cabo a través del arbitraje de diferencias inversor-Estado (ISDS, por sus siglas en inglés), un mecanismo de solución de disputas que faculta a las compañías a obligar a las naciones a cambiar sus legislaciones internas de acuerdo a los intereses de privados, convirtiendo a los derechos humanos en barreras comerciales Los ISDS son uno de los principales peligros del TPP para la democracia ya que reducen el ámbito de acción de los gobiernos electos, de los parlamentos, de los ciudadanos y organizaciones civiles privilegiando el lucro de las empresas multinacionales.

El TPP contiene medidas desproporcionadas en materia de derechos de autor que resultan en censura

El artículo 18 del TPP sobre Propiedad Intelectual plantea prácticas no equilibradas ni razonables que ponen los intereses de los titulares de derechos de autor sobre la libertad de expresión. El artículo 18.82 del acuerdo considera la implementación del mecanismo de notificación y retirada que comúnmente se ha convertido en un mecanismo de censura.

Bajo este esquema, las empresas de contenidos en Internet son las que deben de ponderar el derecho de autor frente a la libertad de expresión. Además de que, en primer lugar, un ente privado no debería ser el que decida sobre la limitación de derechos, en este proceso las empresas cuentan con incentivos para retirar contenido –aún si no está claro que el contenido en cuestión viola derechos de autor–. El mecanismo de notificación y retirada ha sido utilizado en varias ocasiones por autoridades de nuestro país y de otros países para censurar de manera injustificada contenido de interés público. En materia de propiedad intelectual, el TPP plantea medidas desproporcionadas, que no son idóneas y que vulneran los derechos humanos.

El TPP pone en peligro la neutralidad de la red

A pesar de ser una causa que Google ha abanderado públicamente en Estados Unidos, el TPP lastima directamente la neutralidad de la red. El capítulo de comercio electrónico sostiene, en su artículo 14.10, un lenguaje referido al principio de neutralidad de la red que brilla por su vaguedad, poniendo en riesgo los avances significativos en legislaciones y marcos regulatorios como Canadá, México o Chile.

La discusión sobre la neutralidad de la red gira en torno la capacidad que tienen los proveedores de acceso a Internet de discriminar contenidos, aplicaciones o servicios en Internet, afectando así la competencia, la innovación, la libertad de expresión y la privacidad de los usuarios. Los incentivos para ejercer esta discriminación son altos y cada vez más, por ello es necesario establecer lenguajes claros, responsabilidades asignadas, sanciones y mecanismos de observación en los que el TPP falla de manera grave.

Más preocupante aún que el lenguaje vago es la introducción de una excepción directa a la neutralidad de la red incluída en el pie de página 7 del mismo artículo: el TPP permitiría a los proveedores de acceso ofrecer contenidos exclusivos en sus servicios, abonando así a la fragmentación de Internet con fines comerciales y lastimando valores esenciales como la descentralización, la apertura y la libertad de elección.

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El TPP afecta negativamente las discusiones actuales de los derechos y libertades en Internet. Aspectos centrales del acuerdo en temas como la protección de datos personales, la neutralidad de la red o la propiedad intelectual, presentan problemáticas que representan un riesgo grave e imposible de ignorar. No podemos permitirlo: la aprobación de TPP, lejos de ser un paso adelante como clama Google, terminaría por dar varios pasos en la dirección contraria para un Internet abierto y democrático, y de seguir por este rumbo, sería muy difícil revertir o corregir el camino posteriormente.

Imagen: Vice

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