La prestigiosa Universidad de Cambridge en Reino Unido rompió conversaciones sobre un histórico trato de 400 millones de libras con el gobierno de Emiratos Árabes Unidos (EAU) debido a las noticias de que el país del Golfo Pérsico ha utilizado el malware Pegasus, de la empresa israelí NSO Group, reportó The Guardian.

Esta decisión de la universidad se da después de que recibiera duras críticas tras darse a conocer el potencial plan, que incluía una marca conjunta entre Cambridge y los EAU e incluso nuevos institutos basados en el Golfo Pérsico, por el historial de abusos contra los derechos humanos, especialmente de mujeres y grupos LGBTQ.

Sin embargo, las conversaciones se habrían detenido tras la publicación en julio de la información revelada por el Proyecto Pegasus.

El saliente vicerrector de la universidad, Stephen Toope, aseguró en una entrevista que ya no se estaban llevando a cabo conversaciones o encuentros con representantes del gobierno de los Emiratos, tras las revelaciones sobre el uso de Pegasus. “Hubo más revelaciones sobre Pegasus que realmente causaron que decidiéramos que no es el momento adecuado para perseguir este tipo de planes realmente ambiciosos con los EAU”, aseguró Toope.

De los más de 50 mil números telefónicos de posibles objetivos de espionaje con el malware revelados por el grupo de periodistas, la mayor parte corresponden al gobierno de Emiratos Árabes Unidos.

Recientemente, una amplia coalición de organizaciones que defienden los derechos humanos solicitó en una carta al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas tomar acción urgentemente para denunciar e investigar las violaciones a los derechos humanos a una escala sin precedentes con el malware, además de tomar acciones para prevenir que esto vuelva a suceder.

Las organizaciones llamaron a que mientras no se desarrollen y adopten las medidas para prevenir los abusos y los Estados desarrollen robustas salvaguardas legales para proteger a las personas de la vigilancia con tecnología privada, se debe implementar una moratoria global a la venta, exportación, transferencia y uso de estas herramientas.

Desde la publicación del Proyecto Pegasus, en julio pasado, los casos de uso ilegal del malware han continuado apareciendo y se han ido confirmando en todo el mundo, incluyendo los teléfonos de cinco integrantes del gabinete de Emmanuel Macron también fueron infectados con Pegasus.


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