Al tiempo que los gobiernos del mundo comienzan a avanzar hacia medidas de vigilancia para contener la transmisión de Covid-19, estas acciones amenazan con impactar de forma desproporcionada en personas migrantes y refugiadas, señalan Petra Molnar, abogada especialista en migración, y Diego Naranjo, director de políticas de European Digital Rights (EDRi) en un artículo de opinión para The New York Times.

Robots que “matan virus”, rastreo de móviles y cámaras termales inteligentes podrían ser utilizadas contra estas personas, además de las tecnologías que actualmente ya se usan, como drones de patrullaje o “detectores de mentiras” impulsados por inteligencia artificial. En muchas ocasiones, las personas migrantes y refugiadas son empleadas como “conejillos de indias” para tecnologías de vigilancia, mediante experimentos que suelen ser discriminatorios, violatorios del derecho a la privacidad y peligrosos para sus vidas.

Los autores también señalan que las personas refugiadas han sido frecuentemente relacionadas con estereotipos de ser portadoras de enfermedades, una idea alimentada por la creciente xenofobia y racismo. Estas visiones no solamente son imprecisas, sino que han servido para legitimar violaciones a sus derechos humanos.

Así mismo, las personas migrantes y refugiada son excluidas de la conversación sobre estas herramientas tecnológicas y su uso. Por ejemplo, durante años, el gobierno mexicano ha recolectado datos biométricos de personas migrantes que son detenidas, sin ninguna transparencia sobre el tratamiento de estos datos y sin informar a los individuos involucrados para qué será utilizada su información.

Organizaciones que defienden derechos humanos dentro y fuera del espacio digital, así como relatores de la ONU o la Organización Mundial de la Salud, han hecho llamados para que todas las soluciones tecnológicas que se busquen aplicar en el contexto de la pandemia de coronavirus sean necesarias, proporcionales, legales, no discriminatorias y que respeten los derechos humanos.

Los autores concluyen que es el acceso adecuado a servicios de salud, y no la vigilancia tecnológica, la solución para afrontar la pandemia. “Durante este tiempo de crisis, en lugar de sucumbir a la tentación de correcciones rápidas, debemos abrazar la empatía y las historias humanas individuales de por qué las personas migran”, concluye el texto.


Imagen de U.S. Army Europe