DEl 18 de enero de 2017, días antes de terminar su gestión, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, conmutó la pena de 35 años de prisión que cumplía Chelsea Manning, la informante que filtró a Wikileaks 480 mil documentos sobre las guerras de Irak y Afganistán y 250 mil cables diplomáticos de las embajadas estadounidenses en 2010. El 17 de mayo de ese año (coincidiendo con el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia), Chelsea salió de la cárcel tras siete años de reclusión.

Manning asumió su identidad de género en septiembre de 2013, justo después de haber recibido una condena de 35 años por filtrar información clasificada. En una extensa entrevista concedida a The New York Times tras su liberación, Chelsea relató cómo su disforia de género se había manifestado desde los cinco años, acentuándose durante su paso por el ejército. Durante su detención en bases militares en Kuwait y en Quantico, Manning recibió tratos que fueron considerados prácticamente como tortura por parte de un relator especial de la ONU.

Cuando fue enjuiciada, en 2013, Chelsea tomó la decisión de ocultar su cambio de género ante el tribunal militar, por temor a complicar aún más su proceso. Cuando la sentencia se hizo pública, Manning también reveló su identidad. Chelsea fue encarcelada en una prisión de máxima seguridad para varones; a pesar de asumirse como mujer, los guardias la trataban aún como hombre. Manning solicitó al ejército que le permitiera el acceso a un tratamiento hormonal para su transición; su petición fue rechazada, siendo recetada con antidepresivos.

Gracias a la intervención de sus abogados, el ejército terminó por ceder: primero, le permitió a Chelsea recibir ropa de mujer en su celda, y en 2015, dio inicio su terapia hormonal. Sin embargo, el acoso de los guardias y las condiciones de su reclusión la llevaron a un intento de suicidio en julio de 2016. En septiembre de ese año, tras una huelga de hambre, los militares finalmente aceptaron su solicitud para someterse a cirugía de transición de sexo.

Tras su liberación, Manning se convirtió no solo en un referente sobre la importancia de los informantes en las democracias actuales; también se ha erigido como un símbolo sobre la comunidad transgénero, especialmente en el ejército de EE.UU. Se ha convertido en una defensora vocal de los derechos LGBTQ+. Sin embargo, su figura sigue causando polémica en diversos círculos: por ejemplo, en septiembre de 2017, Chelsea recibió una invitación de la Universidad de Harvard para ser profesora invitada, pero la institución le retiró la oferta después de recibir críticas por parte de la CIA.

Las recientes arremetidas del gobierno de Donald Trump en contra de Wikileaks –en especial, de Julian Assange– también han permeado en Manning. En marzo de 2019, fue detenida por desacato tras negarse a declarar en una investigación en contra del sitio de filtraciones. Chelsea pasó dos meses en prisión, y aunque fue liberada el 10 de mayo, volvió a ser encarcelada por el mismo motivo seis días después, donde continúa recluida hasta la fecha.

Daniel Ellsberg, informante que filtró los célebres documentos del Pentágono en 1971, calificó recientemente a Chelsea Manning como una patriota. “No conozco a nadie más patriótico, de hecho, dispuesta a arriesgar e incluso entregar su libertad, su propia vida, para preservar nuestras libertades constitucionales y la Constitución (…) Justo ahora, ella se está negando básicamente a ser parte de una conspiración en contra de la libertad de prensa en este país, liderada por el presidente de los Estados Unidos y el Secretario de Estado”.

“No creo que sorprenda a nadie que Chelsea Manning sea extraordinariamente heroica”, señala Glenn Greenwald, periodista que ayudó a Edward Snowden durante las filtraciones de la Agencia Nacional de Seguridad de 2013. “Mientras la mayoría de los reporteros están mudos ante este escándalo, esta controversia (…) Chelsea Manning no solo se está oponiendo; se opone hasta el punto en que se rehúsa a ser partícipe, aún si eso significa, como ocurre, que vaya a la cárcel (…) Pocas personas están dispuestas a soportar este serio ataque a la libertad de prensa y, afortunadamente, Chelsea Manning es una de ellas”.


Imagen: (CC BY SA) re:publica / Wikimedia Commons