La Fiscalía de Estados Unidos ha presentado 17 nuevos cargos en contra de Julian Assange, fundador de Wikileaks. El editor australiano ha sido acusado de violar la Ley de Espionaje al publicar material clasificado y documentos de procedencia militar en detrimento de la seguridad nacional.

Estos nuevos cargos preocupan a la comunidad internacional, ya que su impacto podría ser devastador para la libertad de prensa en EE.UU. Para Ben Wizner, director del Proyecto de Expresión, Privacidad y Tecnología de la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU), esta acción representa una escalada significativa de los ataques de la administración Trump en contra de la prensa.

“[Esta decisión] establece un precedente peligroso que puede ser usado para atacar a todas las organizaciones de noticias hagan rendir cuentas al gobierno al publicar sus secretos. Y es igualmente peligroso para los periodistas estadounidenses que revelen los secretos de otras naciones. Si EE.UU. puede procesar a un editor extranjero por violar nuestras leyes de secrecía, nada previene que China o Rusia hagan lo mismo”, señaló Wizner.

Por su parte, la Fundación por la Libertad de Prensa calificó las acusaciones como “una amenaza fundamental para la libertad de prensa en el siglo XXI”. Trevor Timm, director ejecutivo de la fundación, indicó que “la administración Trump se mueve a criminalizar explícitamente el periodismo de seguridad nacional, y si esta acusación procede, docenas de reporteros en The New York Times, Washington Post y donde sea podrían estar en riesgo”.

Assange fue detenido el 11 de abril, tras siete años recluido en asilo diplomático en la embajada de Ecuador en Londres. La acusación original (antes de los 17 cargos por violar la Ley de Espionaje) era que Assange había colaborado con la informante Chelsea Manning para acceder a una red gubernamental clasificada. Por el momento, Assange se encuentra encarcelado en Reino Unido, a la espera del proceso de extradición.


Imagen de Elekhh (CC BY-SA 3.0)