Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, ha decidido voltear hacia otro lado y eliminar la aplicación de la ley federal contra las infracciones cometidas por las grandes empresas tecnológicas en EE.UU.
Según información recabada en el informe de Public Citizen, en seis meses, la administración Trump ha retirado diversas medidas, donde por ley, 165 empresas de todo tipo debían haber recibido una sanción por presuntas conductas indebidas y medidas coercitivas, resaltando que una de cada cuatro de estas empresas beneficiadas pertenece al sector tecnológico.
Pero quizá este dato no sea de extrañarse cuando estas empresas han gastado, por lo menos, 1200 millones de dólares en influencia política durante y desde las elecciones de 2024, donde Trump fue reelecto presidente.
Desde el inicio de su gestión, Donald Trump abrió camino para que empresas tecnológicas invirtieran aún más en Estados Unidos, tan solo recordemos la cancelación de la orden ejecutiva sobre transparencia en inteligencia artificial creada por Biden, y que al asumir el cargo, Trump desechó por considerarla que iba en contra de la innovación, anunciando con esto la inversión conjunta de 500 mil millones de dólares bajo el proyecto Stargate, mediante el cual empresas como OpenAI, SoftBank y Oracle invertirán en la creación de centro de datos para el desarrollo de mayores capacidades de inteligencia artificial.
Los datos del informe de Public Citizen son claros: Hasta ahora, se han retirado o suspendido 47 medidas coercitivas (contra 45 empresas tecnológicas) (38 retiradas y nueve suspendidas). De los 1200 millones de dólares gastados por estas empresas tecnológicas, 863 millones de dólares fueron para gastos políticos; 222 millones de dólares en pagos a las empresas de Trump; 76 millones de dólares en gastos de lobbying; y 25 millones de dólares en donaciones para la toma de posesión de Trump.
La influencia que ha tenido Trump entre el sector tecnológico es amplia, iniciando su segunda gestión con aliados como Elon Musk, a quien se le atribuyen 352 millones de dólares en gastos políticos dirigidos a Trump y quien fue acusado de conducta indebida en relación con su compra de Twitter, donde desde la dirección de X ha colaborado con gobiernos de diversos países del mundo para acatar órdenes de censura y vigilancia en la plataforma.
Las empresas tecnológicas, denunciadas en el informe por enfrentar investigaciones y demandas federales bajo el mandato de Biden y que están dispuestas a explotar sus vínculos con la administración Trump, se encuentran Amazon, Google, Meta, OpenAI y las empresas dirigidas por Elon Musk (Tesla, SpaceX, xAI, The Boring Company y Neuralink).
Y eso no es todo, el poder de Donald Trump para ejercer una autoridad sin precedentes ha eliminado la política de medio siglo de independencia del Departamento de Justicia respecto de la Casa Blanca, lo que significa que las investigaciones y demandas de aplicación de la ley no procederán si el presidente Trump desea eliminarlas, y que los funcionarios de las agencias que se resistan a las órdenes de Trump serán destituidos.
El mensaje que está dando esta administración es que las empresas pueden infringir la ley sin ningún costo o represalia, mientras que para las personas usuarias, profundamente olvidadas en estas discusiones, no les queda más que enfrentar con sus propias herramientas a empresas gigantes que buscan formas innovadoras de obtener sus ingresos, datos, atención y tiempo a cualquier precio.

Imagen: (CC-BY) Gibrán Aquino