La red social de la comunidad científica ResearchGate tuvo que retirar alrededor de 200 mil archivos de los artículos académicos que se comparten públicamente, debido a una serie de peticiones para remover contenido de Elsevier y la Sociedad Americana de Química (ACS, por sus siglas en inglés).

ResearchGate señaló que aunque las peticiones de remoción de contenido no son raras, sí lo es el enorme volumen de artículos involucrados, en su gran mayoría de la editorial Elsevier, reportó el sitio Chemistry World.

“La decisión de Elsevier y la ACS de simplemente remover contenido es decepcionante para toda la comunidad de investigación, no solamente por la pérdida para la ciencia e investigación, sino porque hay un mejor camino”, escribió la red social en su blog. De acuerdo con ResearchGate, otras editoriales como Springer, Nature y Wiley han logrado acuerdos de distribución de contenido para mantener su contenido en la plataforma.

Las y los académicos que recibieron las notificaciones de que sus artículos de investigación fueran removidos publicaron sus experiencias y molestia con Elsevier, como el científico Wim Thiery, quien aseguró que su grupo nunca más enviaría una investigación a una revista de Elsevier. Thiery narró que también recibió una advertencia de que si su contenido volvía a ser reportado, su cuenta podría ser bloqueada de forma permanente.

Desafortunadamente, la presión por los cambios legislativos y de las editoriales propietarias de los derechos de autor han provocado que ResearchGate implemente un filtro automatizado para detectar y prevenir que personas usuarias suban contenido que no puede ser compartido de forma gratuita.

En un comunicado de prensa, la “Coalición por la Compartición Responsable”, formada por Elsevier, ACS y otras editoriales acusó a ResearchGate de tomar “contenido de alta calidad” para el que no tiene licencias y hacerlo disponible en su sitio para su propia ganancia comercial.

La editorial Elservier es reconocida por tomar medidas drásticas como la instalación de software espía en bibliotecas y universidades. Esta falta de flexibilidad sobre el acceso abierto ha llevado a instituciones como el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) o la Universidad de California a romper sus acuerdos con la editorial en 2019.


Imagen de Finn Årup Nielsen (CC BY 4.0)