En Nueva York ya no existe el anonimato: de acuerdo con una investigación de Amnistía Internacional, alrededor de 15 mil cámaras con tecnología de reconocimiento facial son utilizadas por el Departamento de Policía para monitorear los movimientos de cerca de la mitad de las personas que habitan la ciudad.

La organización y un equipo de personas voluntarias mapearon las cámaras del sistema de vigilancia en tres de las cinco zonas de Nueva York: Manhattan, Bronx y Brooklyn; esta última es la más vigilada con más de 8 mil cámaras.

“No importa si estás atendiendo una protesta, caminando por un vecindario en particular o solamente haciendo compras, tu cara puede ser rastreada por la tecnología de reconocimiento facial utilizando imágenes de miles de puntos de cámaras a través de Nueva York”, advirtió Matt Mahmoudi, el investigador de Amnistía Internacional que lideró el proyecto.

Las cámaras se ubican sobre edificios, semáforos e intersecciones, mayormente en vecindarios de comunidades no blancas; por ejemplo, el barrio más vigilado es East New York, Brooklyn, donde se registraron 577 cámaras en menos de 2 millas cuadradas y más del 90 por ciento de la población no es blanca.

Esto es especialmente preocupante porque, como se ha demostrado, los sistemas de reconocimiento facial son menos precisos en personas de pieles oscuras y son utilizados más para identificar a personas no blancas, muchas veces con resultados desastrosos.

Además, la policía cuenta con la red de cámaras de la ciudad, pero muchas veces se les concede acceso a las de negocios privados y residencias, lo que incrementa su red. Desde 2017, la Policía de Nueva York llevó a cabo cerca de 22 mil búsquedas a través de la tecnología de reconocimiento facial.

El uso de esta tecnología continúa siendo opaco por parte del Departamento, ya que se desconoce la ubicación y número de cámaras en uso o cualquier detalle sobre cuánto tiempo se almacena la información y con quién se comparte.

Mientras el uso de la tecnología es muy intenso en Nueva York, diversas ciudades de Estados Unidos avanzan en sentido contrario, como Portland, San Francisco, Oakland, Mineápolis, y más recientemente el condado de King en Washington.


Imagen de Yoann JEZEQUEL (CC BY 2.0)