La amenaza de que la aplicación de WhatsApp dejaría de funcionar completamente para las y los usuarios que no acepten su nueva política de privacidad ha desaparecido, por lo menos temporalmente, informó Forbes.

Hasta el pasado 28 de mayo, WhatsApp mantuvo que las personas que no aceptaran la actualización perderían funcionalidades gradualmente.

Sin embargo, el sitio de soporte de la aplicación ha rectificado: “Continuaremos mostrando la notificación en WhatsApp proveyendo más información sobre la actualización y recordando a quienes no han tenido oportunidad de hacerlo para que la revisen y acepten. De momento no tenemos planes para que estos recordatorios se vuelvan persistentes o limitar la funcionalidad de la aplicación”.

Esto parece ser resultado de la enorme y negativa reacción de organizaciones, personas usuarias y gobiernos (como los de Brasil y Argentina) en contra del anuncio de la nueva política de privacidad, que busca facilitar la compartición de datos de las personas usuarias para la integración de la app con más servicios de Facebook.

Sin embargo, la compañía asegura que esto se debe a que “la mayoría de las personas usuarias que han visto la actualización han aceptado [los nuevos términos]”, aunque no informó a Forbes exactamente el porcentaje que este número representa.

Además, WhatsApp también publicó en un comunicado que debido a la reciente discusión con autoridades y personas expertas en privacidad, no existen planes para limitar la funcionalidad de WhatsApp para quienes no han aceptado la actualización.

Una de las principales críticas que generó la actualización de la app era el enfoque de “tómalo o déjalo” sobre la nueva política de privacidad, ya que no había forma de que las personas usuarias no aceptaran las condiciones, sin perder el servicio.

Esta condición, en un contexto de dominación del mercado por parte de la aplicación y de promociones zero rating que favorecen su uso, elevaba las barreras para que las personas usuarias pudieran decidir emigrar de WhatsApp, afectando de manera negativa al uso de Internet de las personas.


Imagen de Jeso Carneiro (CC BY-NC 2.0)