La actualización de las políticas de privacidad de WhatsApp ha provocado que millones de personas usuarias cambien de plataforma de mensajería instantánea. Por ejemplo, más de 25 millones de personas han abierto una cuenta en Telegram en tan solo 72 horas. Signal también alcanzó el primer lugar de descargas en la tienda de aplicaciones de Apple, tras recibir un endoso de figuras públicas como Elon Musk.

El anuncio ha despertado un interés legítimo en la forma en que los servicios de mensajería instantánea explotan nuestros datos. Por ello, hemos preparado una guía mínima para explicar cuáles fueron los cambios, su impacto para las personas usuarias y las opciones seguras que existen en caso de querer abandonar la plataforma.

¿Cuáles fueron las modificaciones?

Los cambios en la política de privacidad permiten que WhatsApp comparta más datos de las personas usuarias con otros servicios de Facebook, tales como información de registro, números telefónicos, datos del dispositivo móvil, direcciones IP, entre otros. Muchos de estos datos pueden ser incluso vinculables con la identidad de los individuos.

Sin embargo, esto no es nuevo, como explica Gennie Gebhart, directora asociada de investigación de Electronic Frontier Foundation. Facebook adquirió WhatsApp en 2014, y desde 2016 ha ido recolectando datos de su base de usuarios y compartiéndola con sus otros servicios, tales como el número de teléfono utilizado, la frecuencia de apertura de la aplicación, la resolución de pantalla del dispositivo, entre otros.

Si WhatsApp ya venía haciéndolo, ¿por qué nos notificó hasta ahora? Porque Facebook quiere sacar más provecho de su plataforma de mensajería instantánea. WhatsApp es un servicio ampliamente utilizado entre las personas, pero Facebook quiere detonarlo como una plataforma de contacto con empresas.

El anuncio debía comunicar que los datos relacionados con las transacciones comerciales por WhatsApp también serían usados en la integración con otros servicios de Facebook. El rechazo ha sido tal que Facebook está intentando un control de daños para intentar frenar el éxodo de su plataforma.

¿Cómo me afectan estos cambios?

En primer lugar, es importante indicar que WhatsApp no comparte información relacionada con el contenido de las conversaciones. Esto sería una violación flagrante al principio de inviolabilidad de las comunicaciones y sería ilegal. De hecho, WhatsApp cuenta con un protocolo de cifrado de extremo a extremo, el cual encripta el contenido de los mensajes y previene que un tercero pueda leerlos.

Lo que sí ocurre es que Facebook utiliza los datos que obtiene de WhatsApp para mostrar anuncios personalizados a las personas usuarias en sus otras redes sociales. Algunos de estos datos son muy valiosos porque pueden ser fácilmente vinculables con la identidad, como un número telefónico.

El problema es que WhatsApp no permite que quien utilice su plataforma pueda decidir no compartir esa información ─como lo hacía en 2016, por ejemplo─, sino que ha impuesto una política de tómalo o déjalo, obligando a las personas a aceptar las condiciones o abandonar su servicio.

Como explica Privacy International, esto es grave por al menos dos grandes razones: 1) algunas personas usan WhatsApp con fines sensibles ─por ejemplo, una persona con un problema de adicciones que recurre a una clínica de rehabilitación─; y 2) el anuncio puede empujar a las personas a abandonar la plataforma y usar métodos menos seguros de comunicación, como los mensajes SMS y el correo electrónico, en lugar de un servicio de mensajería cifrado.

Matthew Green, criptógrafo de la Universidad Johns Hopkins, lo resume de forma elocuente: “WhatsApp protege la privacidad del contenido de tus mensajes, pero parece que la privacidad de todo lo demás está a disponibilidad”.

¿Qué opciones tengo?

La buena noticia es que este anuncio ha despertado el interés de las personas en la privacidad de los servicios que utilizan cotidianamente. La tecnóloga Alex Argüelles publicó un análisis comparativo de cuatro plataformas de mensajería (Signal, Threema, Wire y Telegram), incluyendo un gráfico donde se comparan los datos que recaban los servicios más utilizados (Facebook Messenger, WhatsApp, Telegram y Signal).

La plataforma que ha ganado más durante estos días es Telegram, superando recientemente la barrera de 500 millones de personas usuarias activas. Telegram es una aplicación gratuita, con una plataforma para escritorio estable. En términos de seguridad, sin embargo, no utiliza el cifrado de comunicaciones por defecto, únicamente en su función de chats secretos y solamente en conversaciones uno a uno (no para chats grupales). No es la mejor opción, pero si decides probarla, es importante que revises las configuraciones de seguridad y privacidad.

Signal es otro servicio que ha crecido notablemente a raíz del éxodo. Todas sus comunicaciones van cifradas por defecto e incluso permite desviar llamadas a través de sus servidores para no revelar tu dirección IP. Tiene la ventaja de ser respaldada por una asociación sin fines de lucro, por lo que no comercializa los datos; tampoco recaba información de sus usuarios, con excepción del número telefónico. Además, Signal es reconocida por sus funciones a favor de la privacidad, como una herramienta para difuminar rostros en fotografías.

Finalmente, más allá de las recomendaciones, también es necesario reflexionar sobre las barreras que existen en México para abandonar WhatsApp. La plataforma se ha popularizado, en buena parte, debido a las promociones de redes sociales gratuitas de los operadores móviles. Estas promociones ─en una clara violación al principio de la neutralidad de la red─ han afianzado la posición dominante de WhatsApp, reduciendo el margen para que las personas puedan optar por alternativas.


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