Marina, una usuaria de YouTube que ofrecía clases gratuitas de piano, se vio forzada a abandonar la plataforma de videos después de que una compañía la acusara de violar el derecho de autor con una obra bajo el dominio público, relata el académico Cory Doctorow en su sitio personal.

La pianista subió a su canal una interpretación de la Sonata Claro de Luna de Beethoven, publicada en 1801. A pesar de que la obra se encuentra en el dominio público y la ejecución es de Marina, el filtro automático de YouTube se activó; esto se debió a que una empresa denominada LLC registró como suya la canción de Beethoven bajo otro nombre.

Marina apeló la notificación del filtro de contenido, sin embargo, LCC renovó la reclamación. La usuaria recibió la opción de aceptar que la empresa monetizara la publicidad de su vídeo, bajar el contenido del canal o proporcionar sus datos personales a YouTube para escalar el conflicto, con el riesgo de brindarle esa información a sus acusadores.

Al final, Marina decidió cerrar su canal por considerar que YouTube se ha convertido en una plataforma que “favorece a los estafadores sobre los creadores”.

Doctorow explica que el filtro de contenido de YouTube (ContentID) fue creado para apaciguar a las industrias del entretenimiento, facultando a los titulares de derechos de autor a ir más allá de la retirada de contenidos permitida por ley. En lugar de remover los vídeos, los titulares tienen la posibilidad de compartir las ganancias de los usos creativos de las obras.

Sin embargo, Doctorow señala que este sistema es fácilmente abusado, como muestra el caso de Marina. “El caso resultante favorece firmemente a atacantes (ladrones de ingresos, estafadores, censores, provocadores) sobre los defensores (creadores, críticos). Los atacantes no necesitan gastar su tiempo en hacer arte, lo que los deja con capacidad de sobra para dominar este esquema ‘legal’ contraintuitivo”, criticó el académico.

Este problema no es exclusivo de YouTube, sino que es una práctica común con los sistemas de filtrado automatizado en distintas plataformas. No solo ha sido aprovechado por quienes buscan ucrar con el derecho de autor, sino también censurar la libertad de expresión y el derecho a la protesta, como la Policía de Beverly Hills tratando de aprovecharse del sistema en Instagram o incluso el Partido Comunista de China.

En México, los sistemas de “notificación y retirada” ya han mostrado estos efectos negativos, con ataques a medios de información locales a través de falsas denuncias de violaciones al derecho de autor.


Imagen de BRICK 101 (CC BY-NC 2.0)