Las reformas propuestas por el senador Ricardo Monreal para la implementación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) pretenden restringir excesivamente la elusión de medidas tecnológicas de protección (DRM) –también conocidas como candados digitales–, limitando los derechos de las personas sobre sus dispositivos.

Luis Fernando García, director de R3D: Red en Defensa de los derechos digitales, explicó en un hilo de Twitter que existen razones legítimas por las que las personas eluden estas medidas de protección, tales como copiar un DVD, hacer capturas de pantalla, examinar el código de un programa, instalar (o desinstalar) software, entre otras.

García explicó que los candados digitales son medidas de control que limitan lo que un usuario puede hacer con un dispositivo, supuestamente como una forma de proteger los derechos de autor. No obstante, estas restricciones suelen funcionar en beneficio de los fabricantes de tecnología y en perjuicio de nuestra libertad y el interés público.

Las reformas por la implementación del T-MEC proponen penas de hasta 10 años de cárcel para quienes evadan estos candados. Sin embargo, García enumera un buen número de casos que ilustran la necesidades de excepciones que protejan a quienes eluden estas medidas de protección, por ejemplo:

  1. Investigadores en seguridad que necesitan eludir estos candados para probar las vulnerabilidades en el software y hardware.
  2. Personas que desean modificar sus dispositivos para inhabilitar la recolección masiva de datos personales.
  3. Personas que se oponen a las limitaciones impuestas por los fabricantes respecto de los insumos o consumibles que pueden utilizar, tales como cartuchos de cierta marca para una impresora o un determinado sistema operativo en una computadora.
  4. Personas que desean reparar sus dispositivos por sus propios medios o mediante técnicos independientes.

García resalta que los individuos tenemos derecho a reparar nuestras tecnologías, y enumera ejemplos como fabricantes de tractores que han demandado a granjeros, empresas de tecnología que incluyen chips para evitar reparaciones “no autorizadas”, o incluso fabricantes que, en plena pandemia, se han opuesto a reparaciones independientes de ventiladores.

Los candados digitales también dificultan el acceso a la cultura e información a ciertos grupos, como las personas con discapacidad, y pueden limitar o volver inaccesible software, como videojuegos o libros electrónicos, cuando las empresas ya no ven un negocio para mantener sus servidores.

El hilo también recuerda que la Ley Federal del Derecho de Autor permite a las personas usar fragmentos de obras protegidas para la enseñanza, comentar o reseñar sucesos de actualidad, investigación o cuando no se persiga un beneficio directo; algo que realizan cotidianamente desde periodistas o documentalistas, hasta cualquier persona en Internet que hace un meme.

“Sin excepciones suficientes a la elusión de candados digitales, muchos podríamos ser sancionados por hacer una captura de pantalla o hacer un rip de un DVD que compramos legalmente”, indica García, quien hace con un llamado a oponerse a estas reformas.

“Eludir candados digitales es parte del ejercicio de múltiples derechos y en unos días podrías ser sancionado con multas millonarias y hasta 10 años de cárcel por ejercerlos. Todavía hay tiempo. Dile al Senado que al implementar el TMEC no queremos #NiCensuraNiCandados”, concluye.


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