Desde mediados de marzo, Twitter implementó una serie de políticas con el objetivo de disminuir la difusión de información falsa relativa a la pandemia global de COVID-19. Dicha estrategia implicó un incremento en el uso de la moderación automática, así como una interpretación más abierta de daño, en especial sobre información que niegue las recomendaciones de las autoridades de salud.

Entre las medidas que impuso Twitter se encuentran la eliminación de publicaciones que llamen a la desobediencia de las políticas sanitarias; la descripción de tratamientos ineficaces o nocivos, incluso en tono de broma; la negación de evidencia científica; entre otras.

El 22 de abril, la red social publicó una actualización a estas medidas, anunciando que ampliará su alcance a tuits que contengan afirmaciones sin verificar que pudieran incitar a la destrucción de infraestructura crítica, así como causar pánico social o disturbios civiles. Por ejemplo, Twitter podría eliminar publicaciones que inviten a destruir antenas de redes 5G o que llamen al saqueo o desabasto de tiendas.

De acuerdo con la declaración de un vocero de Twitter a TechCrunch, la red social dará prioridad a la remoción de contenidos que incluyan este tipo de llamados a la acción, aunque aclaró que no retirará “cada tuit que contenga información incompleta o discutible sobre el COVID-19”, dejando un margen de interpretación abierto.

El vocero también indicó que se han retirado más de 2,200 tuits desde el arranque de las medidas, y que sus sistemas automatizados han desafiado más de 3.4 millones de cuentas por tener conductas manipuladoras o saturar de contenidos.

La moderación de contenidos en redes sociales se ha vuelto un tema especialmente delicado en el contexto de la pandemia, sobre todo por la apuesta de las plataformas tecnológicas por los sistemas automatizados. Estas medidas corren el riesgo de categorizar contenidos erróneamente, y en el caso de estas nuevas normas, la posibilidad de ejercer censura sobre expresiones de descontento o crítica social legítimas.


Imagen de Ervins Strauhmanis (CC BY 2.0)