Pearson, la editorial más grande publicaciones educativas del mundo anunció que dejará de imprimir libros para apostar por su modelo de acceso mediante suscripción. Esta decisión afecta especialmente a los estudiantes que no pueden comprar títulos nuevos y adquieren libros de segunda mano como una forma de ahorrar.

La promesa de Pearson es que sus materiales educativos se actualizarán con mayor frecuencia, sin embargo, su modelo de suscripciones implica que los usuarios ya no serán dueños de los libros, por lo que su acceso a los contenidos dependerá de que sigan pagando una cuota mensual o anual.

La editorial también aclaró que los más de 1,500 libros impresos publicados ya no se actualizarán, sino que los estudiantes deberán utilizar el servicio de suscripción para poder acceder a materiales vigentes.

Aunque las cifras apuntan que 92 por ciento de los estudiantes universitarios prefieren los materiales impresos, Pearson confía en que el mercado cautivo se vea obligado a adquirir su suscripción. Con esto, la editorial también pretende limitar la posibilidad de los estudiantes de revender, compartir o adquirir de segunda mano los títulos.

El director ejecutivo de la editorial, John Fallon, justificó la medida diciendo que “la generación Netflix y Spotify espera rentar, no poseer”. Desafortunadamente, esta medida dejaría también indefensos a los suscriptores ante los cambios que haga la editorial a sus candados digitales (DRM).

Un ejemplo es el reciente cierre de la tienda de ebooks de Microsoft (y el subsecuente apagón del servidor de DRM) que dejó a usuarios de la tienda sin sus ejemplares y con la molestia de buscarlos en otra plataforma.


Imagen de Grant (CC BY 2.0)