Amazon acordó pagar 20.5 millones de dólares como parte de un acuerdo relacionado con la contaminación del agua subterránea por nitratos que afecta a familias del noreste de Oregón, en el marco del caso Pearson v. Port of Morrow, una demanda interpuesta por residentes del condado de Morrow contra 17 compañías de los sectores agrícola, industrial, eléctrico y tecnológico a las que se atribuye la presunta responsabilidad en la contaminación del acuífero, informa Oregon Capital Chronicle.
En la demanda interpuesta en febrero de 2024, los pobladores argumentaron que parte de las aguas residuales, que incluyen el agua utilizada en los centros de datos de Amazon para enfriar servidores, contribuye a aumentar la concentración de nitratos antes de ser aplicada en campos agrícolas, contaminando los pozos de agua potable.
Pese al acuerdo alcanzado con Amazon, la empresa no ha reconocido responsabilidad en los hechos. Su vocera, Kylee Yonas, negó que las operaciones de la compañía hayan contribuido a la contaminación y sostuvo que los problemas de calidad del agua subterránea en Oregón existían décadas antes de la instalación de sus centros de datos.
En 2022, la organización Oregon Rural Action ayudó a las familias del condado a analizar sus pozos de agua de forma gratuita, La ONG también ha presionado a autoridades estatales y federales para que actúen frente a la contaminación, que ha afectado al menos 634 pozos domésticos con niveles inseguros de nitratos. De estos, más de 420 presentan concentraciones que podrían causar problemas de salud a largo plazo, incluyendo riesgo de cáncer y enfermedades de la tiroides. Los residentes afectados han denunciado que los daños van más allá del agua, las propiedades pierden valor y muchas familias no pueden vender ni refinanciar sus casas.
Los pobladores buscan que las empresas asuman su responsabilidad mediante el financiamiento de la limpieza del agua y la implementación de un programa estatal de remediación y monitoreo respaldado por el gobierno. Además, exigen que los residentes reciban atención médica oportuna y que se adopten medidas para prevenir que la contaminación continúe afectando a la comunidad.
La rápida expansión de los centros de datos en México ha despertado preocupaciones sobre su impacto ambiental y social. Estas instalaciones requieren grandes cantidades de energía y agua, recursos que en varias regiones del país ya enfrentan estrés hídrico y déficit energético.
La falta de información pública clara sobre consumo de recursos y gestión de aguas residuales dificulta evaluar los riesgos reales que implica su operación, mientras que la promesa de beneficios económicos y empleo no siempre se cumple de manera proporcional para las comunidades locales.
El caso del noreste de Oregón sirve como advertencia. Aunque la legislación y la supervisión ambiental en México y Estados Unidos no son idénticas, la experiencia de Oregón evidencia cómo la falta de planificación, monitoreo y responsabilidad empresarial puede traducirse en daños a la salud, pérdida de valor de propiedades y afectación a comunidades vulnerables.
Este contraste subraya la necesidad de que, antes de permitir la expansión masiva de centros de datos, se implementen regulaciones claras, monitoreo ambiental y transparencia en el uso de recursos, para prevenir que la infraestructura digital genere costos ocultos para las comunidades.

Imagen: (CC-BY) Gibrán Aquino









