Meta, la compañía propietaria de Facebook, anunció el 2 de noviembre la desactivación de su sistema de reconocimiento facial en la red social. La empresa mencionó que la medida era consecuencia de las preocupaciones sobre el rol de las tecnologías de reconocimiento facial en las sociedades, así como la discusión actual sobre su regulación.  

De acuerdo con su comunicado, en las semanas siguientes, la función de reconocimiento facial automático en fotografías y vídeos será removido, incluyendo el borrado de las plantillas utilizadas para identificar a más de mil millones de personas. Este es el cambio más significativo en su política desde 2019, cuando decidió desactivar por predeterminado la función para nuevos usuarios.

Sin embargo, aunque Meta plantea limitar estas capacidades en Facebook, ese no será el caso de su llamado metaverso. En una entrevista con Recode, Jason Grosse, vocero de Meta, aclaró que este compromiso de la compañía no aplicará para sus nuevos productos

Por el contrario, Meta está explorando la incorporación de datos biométricos en sus planes. Además, la eliminación de plantillas no implica que la empresa piense deshacerse de DeepFace, el algoritmo que hace posible el etiquetado mediante reconocimiento facial.

John Davisson, abogado del Electronic Privacy Information Center (EPIC), comentó que un ambiente de realidad virtual como el que propone el metaverso puede recabar una gran cantidad de información biométrica. “Dependiendo de cómo se construya el sistema, estos datos pueden incluir movimiento oculares, rastreo corporal, escaneo de rostros, huellas de voz, presión arterial, ritmo cardiaco, detalles sobre el ambiente del usuario y mucho más”, indicó.

Otro de los productos de Meta que puede incluir tecnologías de reconocimiento facial son sus gafas inteligentes. Andrew Bosworth, vicepresidente de la compañía, habló a inicios de 2021 con sus empleados para comentar que se encuentran evaluando las implicaciones legales de implementar estas capacidades.
El periodista Matt Willie calificó la decisión de Meta como una postura astuta, más que un acto de altruismo, debido a la falta de políticas regulatorias. “En vez de elegir un lado, la red social ha decidido no moverse hasta que alguien con más poder tome la decisión”.