Sophie Zhang, exempleada de Facebook, reveló que la red social decidió no actuar en contra de políticos o partidos en varios países del mundo que abusaron de su plataforma para modificar artificialmente el impacto y las interacciones en las publicaciones, informó el diario inglés The Guardian.

Zhang, quien trabajó por años en el equipo de inteligencia de la compañía, denunció una táctica que consiste en utilizar páginas disfrazadas de perfiles de usuarios para compartir e interactuar con el contenido de figuras públicas, con el objetivo generalmente de inflar artificialmente su impacto o de atacar a rivales.

Tras las denuncias de Zhang, Facebook únicamente actuó en casos específicos, dando prioridad a países occidentales y del Norte global, mientras que para el resto de países tardó meses en actuar o simplemente nunca llevó a cabo ninguna acción.

Facebook siempre supo la manera de combatir esta práctica, pero nunca buscó cerrar la laguna dentro de sus políticas: aunque la red social combate el uso de cuentas falsas de usuarios para promover contenido, no lo hace cuando un usuario real utiliza páginas para modificar artificialmente el impacto de las publicaciones.

De acuerdo con The Guardian, esta estrategia fue utilizada incluso en México, ya que se descubrió que cuentas utilizadas para incrementar el alcance e interacciones de las publicaciones del actual gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, provenían de páginas del sureste de Asia.

Sin embargo, tras borrar las cuentas, Facebook no hizo nada para enfrentar el problema de las “interacciones falsas” en las campañas políticas de nuestro país, que proliferaron hasta que en agosto de 2020, un año después de un reporte de Zhang, por fin actuó para eliminar 5 mil cuentas.

Gobernantes en países con regímenes autoritarios o graves situaciones de derechos humanos también hicieron uso de estas tácticas para modificar artificialmente la conversación en redes sociales, como es el caso del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, o el dictador de Azerbayán, Ilham Aliyev.

Para Zhang, esto refleja el desinterés de Facebook de actuar para proteger la democracia, así como la necesidad urgente de que haya supervisión de los reguladores y las personas sobre las acciones de la compañía.


Imagen de Ksayer1 (CC BY-SA 2.0)