La Procuraduría General de la República (PGR) adquirió en 2013 siete drones de uso militar de la empresa Balam Seguridad Privada S.A. de C.V., cuya filial Grupo TechBull le vendió el malware Pegasus que fue utilizado para espiar a periodistas, personas defensoras de derechos humanos y activistas, entre otras, por el gobierno de Enrique Peña Nieto en el caso conocido como Gobierno Espía.

Las naves no tripuladas tuvieron un costo de 615 millones de pesos y su adquisición aparentemente irregular ha llevado a la vinculación a proceso al general José Antonio Ramos Arévalo, quien fue director de Servicios Aéreos de esta institución, bajo cargos de ejercicio indebido del servicio público, fraude equiparado y falsificación agravada de documentos, de acuerdo con información publicada por Animal Político.

El cargo de los drones se hizo a la partida Gastos de Seguridad Pública y Nacional, la cual se comprobó fue utilizada de manera irregular durante el gobierno de Enrique Peña Nieto por distintas corporaciones de seguridad, como la Policía Federal que en 2018 desvió 1 de cada 4 dólares que ejerció de esta partida a empresas fantasma.

De acuerdo con la indagatoria de la Fiscalía General de la República (FGR), Ramos Arévalo habría beneficiado a Balam Seguridad Privada con dos contratos adjudicados directamente para la adquisición de drones para llevar a cabo operaciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.

La información publicada por el medio es solamente un nuevo vínculo conocido entre las áreas de vigilancia del gobierno y la corrupción en el sexenio anterior. Anteriormente, investigaciones periodísticas revelaron una conexión entre las empresas que vendieron equipos altamente sofisticados de vigilancia a la PGR durante el mandato de Murillo Karam y el priismo nacional.

Al momento de firmar el contrato por el malware Pegasus, Tech Bull tenía apenas un año de haberse fundado y su apoderado legal vivía en un barrio popular de la alcaldía Álvaro Obregón, mientras que Balam Seguridad Privada fue fundada en 2012 y en 2013, año en que vendió los drones, se incorporó como socio Rodrigo Ruiz de Teresa Treviño, sobrino del prominente priista Guillermo Ruiz de Teresa.


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