Un estudio del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos halló que el uso de mascarillas afecta hasta en un 50 por ciento la efectividad de los programas de reconocimiento facial para identificar a una persona.

Las mascarillas –o cubrebocas– interfieren con los puntos que normalmente utilizan los algoritmos de reconocimiento facial, lo que, de acuerdo con el estudio, que probó la efectividad de 89 sistemas de reconocimiento facial, ha maximizado el margen de error de distintas tecnologías.

Los algoritmos ya tienen problemas para identificar rostros cuando la imagen no es nítida o la iluminación es mala, pero los cubrebocas incrementan sustancialmente estos errores. Por ejemplo, un algoritmo que normalmente tendría una tasa de error del 0.3 por ciento creció hasta el 5 por ciento; sin embargo, hubo otros en los que creció hasta el 50 por ciento.

La investigación también descubrió que la tecnología tiene más problemas para identificar rostros cuando la nariz está cubierta; además, encontró que las mascarilla de color negro eson mejores que las azules para engañar a los algoritmos.

“Con la llegada de la pandemia, necesitamos entender cómo la tecnología de reconocimiento facial lidia con las máscaras faciales […] Hemos comenzado por enfocarnos en cómo estos algoritmos, que fueron desarrollados antes de la pandemia, se ven afectados por personas usando mascarillas”, explicó Mei Ngan, la científica que llevó a cabo el estudio.

La industria del reconocimiento facial ya ha comenzado a trabajar en potenciar sus capacidades para identificar a las personas incluso con el uso de este aditamento de higiene y protección.

Sin embargo, se ha documentado de manera extensa cómo estas tecnologías –incluso sin el uso de cubrebocas o mascarillas– son altamente imprecisas, por lo que reproducen la discriminación por el color de piel, razones de género y identidad sexogenérica.

En la medida en que los cubrebocas se van convirtiendo en medidas de prevención cada vez más extendidas ante el riesgo de contagio de COVID-19, se incrementa el riesgo de que las tecnologías de reconocimiento facial actuales aumenten el número de falsos positivos.

Asimismo, ante la cantidad de errores e imprecisiones de estas tecnologías, las grandes empresas se han ido retirando de su desarrollo hasta que se cuente con un marco jurídico robusto para su regulación.


Imagen de Flavio Gasperini (CC0 1.0)