Internet ha ofrecido a las personas que se dedican a la producción audiovisual en México –en especial a las independientes– nuevas plataformas para la distribución de sus obras. Hasta hace unos años, un productor audiovisual tenía opciones limitadas para acceder a una audiencia amplia, debido a que los canales tradicionales de distribución se encuentran altamente concentrados en pocas manos.

Estas nuevas oportunidades han sido posibles gracias a la neutralidad de la red, el principio por el cual los proveedores de acceso a Internet (PAI) –como Telmex, AT&T, Movistar– deben transportar el tráfico de Internet sin discriminación por el origen, destino, aplicación, contenido o tipo de datos. Esto implica que los PAI no pueden bloquear, degradar, perjudicar o favorecer ciertas aplicaciones, contenidos o servicios, por ejemplo, cuando sean parte de su mismo grupo económico, tengan acuerdos comerciales con ellos o sean sus competidores.

Es gracias a la neutralidad de la red que cualquier persona con acceso a Internet, –incluyendo los productores audiovisuales– puede ofrecer sus obras, aplicaciones o servicios en Internet en igualdad de circunstancias, sin tener que depender de contactos o grandes sumas de dinero para llegar a las audiencias.

Gracias al Internet abierto, un productor audiovisual está menos condicionado por el número reducido de canales de distribución. Esto ha facilitado, por ejemplo, que aproximadamente la mitad de las películas mexicanas estrenadas entre 2016 y 2018, de acuerdo al Anuario Estadístico del Cine Mexicano 2018 del IMCINE, hayan prolongado su exhibición a través de plataformas digitales como Netflix, Filmin Latino o Claro Video, accediendo así a una creciente audiencia de más de ocho millones de suscriptores.

De esta manera, la neutralidad de la red ha incrementado la libertad de los productores audiovisuales; la competencia y diversidad entre los canales de distribución; y la libertad de las personas usuarias de elegir entre una oferta de contenidos audiovisuales más grande y diversa.

Sin embargo, este importante potencial está en riesgo. El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) ha puesto a consulta pública un “Anteproyecto de Lineamientos sobre Gestión de Tráfico” que atenta contra la neutralidad de la red al permitir que los proveedores de acceso a Internet puedan llegar a acuerdos comerciales con algunos proveedores de aplicaciones, contenidos o servicios en Internet para darle un trato privilegiado a su tráfico.

Esto significa que los proveedores de acceso a Internet podrán dar un trato distinto a los contenidos de una plataforma sobre otra. Por ejemplo, Telcel podría darle prioridad a contenidos y aplicaciones propias como Claro Video, en perjuicio de otras plataformas como FilminLatino, MUBI, entre otras.

Al permitirse este tipo de acuerdos comerciales, los proveedores de acceso a Internet obtienen un gran poder para dirigir a las audiencias hacia ciertas aplicaciones y contenidos y alejarlas de sus competidores. Esto podría generar una reducción en la oferta de plataformas y contenidos audiovisuales en Internet sin capacidad para pagar por competir con las plataformas y contenidos priorizados; también podría devenir en menor inversión en la producción de contenidos audiovisuales, derivado de la necesidad de ciertas plataformas de destinar recursos al pago a los proveedores de acceso a internet.

Además, se podrían elevar los costos a los usuarios de diversas maneras: desde el aumento de los precios para acceder al contenido y aplicaciones no priorizadas; el aumento de costos derivados de ofertas que exijan el pago para acceder a plataformas de streaming de video; o el aumento de los costos de suscripción de ciertas plataformas que, al tener que pagar al proveedor de acceso a Internet, decidan trasladar esos costos al usuario.

De esta forma, el Anteproyecto de Lineamientos de Gestión de Tráfico del IFT favorece los intereses de unas cuantas compañías de telecomunicaciones a costa de los proveedores de aplicaciones, servicios y contenidos audiovisuales en Internet, así como de los usuarios. La propuesta destruye incentivos para la inversión de la producción, destinando recursos al pago a los proveedores de acceso, y genera una potencial reducción de la producción y la oferta audiovisual, sobre todo la mexicana e independiente.

Por eso, hacemos un llamado a que creadores audiovisuales, así como todas las personas involucradas en la producción y distribución de estos contenidos, participen en la campaña Salvemos Internet, mostrando su oposición al anteproyecto del IFT y apoyando a la defensa de la neutralidad de la red en México. Debilitar este principio es debilitar la creatividad, esmero y dedicación que miles de personas depositan en las obras audiovisuales.

¡Salvemos Internet!


Imagen de marco antonio torres (CC BY-SA 2.0)