La ciencia abierta ha sido una herramienta fundamental para obtener información sobre un nuevo coronavirus originado en China, de acuerdo con un recuento publicado en Twitter por la epidemióloga Zulma Cucunubá, especialista del Centro MRC para el Análisis Global de Enfermedades Infecciosas del Imperial College de Londres.

Este virus, nombrado como 2019nCov, fue identificado el 31 de diciembre en la ciudad china de Wuhan. En apenas 11 días, fue secuenciado por investigadores en conjunto con el gobierno chino, quienes rápidamente hicieron pública esta información para que cualquier persona pudiera identificarlo.

Gracias a esta información se pudo conocer que el virus, que ha cobrado la vida de al menos seis personas de diciembre a la fecha, es similar a otros dos coronavirus (SARS y MERS). De esta forma, se comenzó a estimar la posibilidad de contagio, tiempo de incubación y mortalidad; también se desarrollaron las primeras pruebas diagnóstico para detectarlo y así poder encontrar personas infectadas en aeropuertos de Asia y el mundo.

Las pruebas permitieron identificar el primer caso fuera de China y determinar que el virus podía transmitirse de persona a persona, por lo que era muy probable que hubiera más personas infectadas en China y Asia. El 14 de enero, otros científicos publicaron un artículo gracias a un esquema de revisión de pares, en menos de dos días, con un modelo de riesgo de transmisión del virus en Asia.

La aparición de un segundo caso internacional significó, de acuerdo con Cucunubá, que había una gran posibilidad de que existieran otros casos sin detectar y, por lo tanto, que la epidemia podría ser de mayor tamaño a lo reportado hasta el momento.

Para comenzar a responder estas preguntas, un grupo de investigadores del Centro MRC construyó un modelo para calcular el posible número real de casos en Wuhan, con el que determinaron que posiblemente hay alrededor de mil 700 casos. Aunque el modelo no es perfecto –tiene una alta incertidumbre– funciona como una herramienta para que gobiernos puedan estimar cuántos casos hay en hospitales que no hayan sido detectados.

“Todo esto ha sido posible gracias a la ciencia abierta. Es decir, la producción de conocimiento científico con publicación inmediata de datos, métodos y resultados. No ha habido revisión por pares en la forma tradicional, sino que los pares hemos sido el resto de la comunidad científica, haciendo el escrutinio, revisando rápidamente la metodología en tiempo real y hay que decirlo, en Twitter”, concluye la investigadora.


Imagen de CDC/Dr. Fred Murphy