El grupo de los Cinco Ojos –como se conoce a la alianza de espionaje entre los gobiernos del Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda– ha identificado como uno de sus principales retos el cifrado de dispositivos y aplicaciones de mensajería. Por esa razón, su objetivo es presionar para que WhatsApp y otros servicios abran una “puerta trasera” para sus agencias de seguridad, informó el diario británico The Guardian.

En la última cumbre de esta alianza, llevada a cabo a finales de julio, los gobiernos habrían señalado los crecientes retos que enfrentan por el cifrado de extremo a extremo, que evita que terceros puedan acceder al contenido de las comunicaciones.

Aunque la opacidad de este encuentro hace imposible sabe por completo todos los acuerdos, discusiones y temas que trataron los cinco gobiernos, las autoridades británicas han manifestado en privado sus preocupaciones sobre la tecnología de WhatsApp –propiedad de Facebook– en el combate al terrorismo.

Esta postura se ha ido recrudeciendo a partir de los ataques terroristas del puente de Londres y su investigación que, de acuerdo con las autoridades, no ha progresado debido a que no han podido acceder a las conversaciones de WhatsApp de uno de los involucrados. El gobierno estadounidense también ha expresado opiniones en contra del cifrado a dispositivos y aplicaciones de mensajería, llamándolo “a prueba de órdenes de arresto”.

Por su parte, el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno (GCHQ) del Reino Unido ha propuesto que se desarrolle tecnología para que un policía u oficial de inteligencia pueda ser agregado “silenciosamente” a un grupo de WhatsApp. La idea de este “protocolo fantasma” ha sido rechazada categóricamente por grupos de sociedad civil, compañías y expertos en seguridad.

La presión de las autoridades para debilitar el cifrado en dispositivos y servicios no es nueva. En 2016, Apple rechazó una solicitud del FBI para instalar una “puerta trasera” en su sistema operativo. Ese mismo año, dos senadores de EE.UU. presentaron una iniciativa para obligar a las compañías a instalar estos accesos, la cual fue desechada rápidamente.

Los expertos en seguridad sostienen que no existe una forma viable de crear una “puerta trasera” para un gobierno sin poner a todos los usuarios de una plataforma en peligro. Cualquier acceso de este estilo implicaría una vulnerabilidad de seguridad en el sistema y sería susceptible de ataques malicioso, además de minar la confianza de las personas en sus dispositivos y plataformas.


Imagen de Paul B (CC BY-NC 2.0)