Apple rechazó la orden de un juez federal de los Estados Unidos para crear una “puerta trasera” para sus dispositivos iPhone con iOS 8, con el objetivo de desbloquear un teléfono modelo 5C que perteneció a uno de los terroristas del ataque en San Bernardino, California, el pasado 2 de diciembre de 2015.

Tim Cook, presidente de la compañía, publicó hoy una carta en la que critica la decisión y cuestiona que al crear una “puerta trasera” para el iOS 8 pondría una herramienta que ayudaría a cualquier persona a acceder a la información de cualquier iPhone que poseyera físicamente, informó el sitio especializado Ars Technica.

“El FBI puede utilizar distintas palabras para describir esta herramienta, pero no se equivoquen: Construir una versión del iOS que rodee la seguridad en esta forma crearía innegablemente una puerta trasera. Y mientras los gobiernos pueden asegurar que su uso se limitaría a este caso, no hay garantías de tal control”, escribió Cook.

La lucha entre Apple y el FBI se da en un contexto en el que los gobiernos del mundo presionan permanentemente a las compañías de tecnología y de software para crear “puertas traseras” a sus cifrados.

Aunque, de acuerdo con estudios, ni la creación de estas herramientas para saltar la seguridad es una medida concreta que aumente las capacidades de vigilancia del Estado, ni el cifrado en sí las disminuye.

Recientemente el Estudio global sobre productos de cifrado de Bruce Schneier, en el cual se analizaron más de 800 programas de cifrado a nivel mundial, concluyó que al crear “puertas traseras” se obliga a quienes quieran evitar éstas a migrar a productos que no los tengan.

Estas presiones han aumentado tras los ataques terroristas de noviembre de 2015 en París, ya que las autoridades aseguraron que los terroristas habían usado un cifrado comercial para sus conversaciones para evitar la seguridad.