Un nuevo estudio realizado sobre las herramientas de cifrado a nivel mundial ha respaldado la conclusión de que las “puertas traseras” para el cifrado son poco útiles para la vigilancia estatal.

El Estudio global sobre productos de cifrado de Bruce Schneider, un especialista en seguridad del Centro Berkman de la Universidad de Harvard, recopila información de más de 800 programas de cifrado y más de 600 empresas y entidades que los producen.

De acuerdo con los autores, el estudio demuestra que ante las legislaciones locales que buscan imponer nuevos controles a los sistemas de cifrado, quienes quieran evitar la vulneración en su seguridad migrarán a productos extranjeros.

Además, las “puertas traseras” vulneran la seguridad de los usuarios de estos productos y contrario a lo que ha sido planteado por las agencias de seguridad estatales no las deja “a oscuras” . Un ejemplo es la lucha del FBI para que Apple le permita burlar el cifrado de sus productos a petición.

Estas conclusiones son acordes con el informe Don’t Panic, también del Centro Berkman, en el que se concluye que para las agencias estatales la mayor ayuda serán “el internet de las cosas” que transmiten un sin fin de información sensible.


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