Un análisis de 150 políticas de privacidad de empresas de tecnología, redes sociales y plataformas en Internet comprobó que compañías como Facebook, Google, Uber o AirBnb utilizan términos legales y palabras complejas para esconder sus justificaciones para recolectar, usar y vender los datos de millones de usuarios, quienes consienten estas prácticas sin entender las implicaciones de su permiso.

El estudio, elaborado por el Privacy Project de The New York Times, analizó la longitud y lecturabilidad (que tan comprensible es una palabra para un lector) de dichos textos, usando una metodología que evalúa la complejidad de un escrito de acuerdo con factores como la extensión de las oraciones o la dificultad del vocabulario.

El análisis halló, por ejemplo, que es necesario invertir 18 minutos para leer en su totalidad la política de privacidad de Facebook. También encontró que muchos de estos textos requieren de una comprensión lectora similar a la de un estudiante universitario (Facebook, Uber, e incluso Wikipedia) y, en algunos casos, un nivel esperado en profesiones como médicos o abogados (Airbnb o GoDaddy).

Respecto a los tiempos y grados de dificultad de lectura, el NYT considera que la política de privacidad de Airbnb es casi tan compleja de entender como la Crítica de la razón pura del filósofo Immanuel Kant; o que leer completa la política de Uber toma más tiempo que el primer capítulo de Una breve historia sobre el tiempo del físico Stephen Hawking.

“La gran mayoría de estas políticas de privacidad exceden el nivel de lectura universitario (…) más de la mitad de los estadounidenses pueden tener problemas con comprender textos largos y densos; eso significa que una porción significativa de la economía de recolección de datos está basada en consentir con documentos complicados que muchos estadounidenses no pueden comprender”, señala el reportaje, firmado por Kevin Litman-Navarro.

Uno de los casos más interesantes que analiza la investigación es el de la política de Google, cuya complejidad ha variado a lo largo de los años. El autor nota que, a raíz de la implementación del Reglamento Europeo de Protección de Datos (GDPR) en 2018, Google redujo el tiempo de lectura (de más de 30 minutos a poco más de 15) e incluyó un glosario de términos para mejorar la comprensión.

Para la Dra. Jennifer King, directora de privacidad del consumidor en el Centro para el Internet y la Sociedad, actualmente las políticas de privacidad están escritas “de abogados para abogados”, por lo que se requiere de un nuevo enfoque centrado en las personas.

“Una buena política podría ayudar a los usuarios a entender qué tan expuestos están (…) por ejemplo, si supieras que tu aplicación del clima está constantemente rastreando tu ubicación y vendiendo tus datos de localización como investigación de mercado, quizá quisieras apagar tus servicios de geolocalización por completo o buscarte una nueva app”, concluye Litman-Navarro.


Imagen de Maurits Verbiest (CC BY 2.0)