Decenas de organizaciones pidieron a los reguladores y legisladores europeos que las nuevas reglas de la neutralidad de la red para la Unión Europea –establecidas en 2016– tomen en cuenta el impacto de la inspección profunda de paquetes (DPI, por sus siglas en inglés), una práctica cada vez más común entre las empresas de telecomunicaciones de la región.

En una carta publicada a mediados de mayo, la organización European Digital Rights (EDRi), en conjunto con más de 45 ONG, académicos y compañías de 15 países, advirtió que esta práctica es altamente intrusiva para la privacidad de usuarios, ya que permite examinar el contenido de los paquetes de datos de las comunicaciones.

Mediante esta técnica, las empresas pueden ver las aplicaciones que usan, los videos que miran y los artículos que leen los usuarios, lo que les permite saber mucho sobre las personas y sus preferencias. De momento, el crecimiento de este método de análisis ha ido de la mano con la oferta de planes zero-rating, ya que las compañías de telecomunicaciones la utilizan para modificar el tráfico sobre ciertos paquetes de datos, cobrar algunos de forma distinta o gestionar la saturación de las redes.

“El análisis de estos tipos de datos puede revelar información personal del usuario, como sus fuentes favoritas de información, interés en específicas condiciones de salud, preferencias sexuales, creencias religiosas”, afirmó EDRi.

Aún cuando la regulación actual de la neutralidad de la red en la UE prohíbe la DPI con el objetivo de diferenciar tráfico, EDRi ha identificado a más de 186 servicios de telecomunicaciones que potencialmente utilizan este tipo de tecnología sin que los reguladores estén interviniendo para prevenirla.

Más grave aún es que algunos reguladores parecerían estar empujando la legalización de esta tecnología en las negociaciones de la nuevas reglas para la neutralidad de la red en Europa, las cuales se someterán a una consulta pública en otoño de este año, para ser definidas en marzo de 2020.