Socializar el conocimiento sobre los derechos digitales es una tarea pendiente

Existe aún en el mundo una necesidad por comunicar de mejor manera y de socializar la importancia de la privacidad y la seguridad en el entorno digital.

Una reciente encuesta del think thank canadiense Centro para la Gobernanza Internacional y la Innovación (CIGI), realizada en 24 países y hecha a 24 mil personas, ha descubierto que existe un alto porcentaje de rechazo a la llamada “Internet oscura” (dark net, deep web).

Aunque aclara que puede ser usado por periodistas, activistas por los derechos humanos, disidentes y whistleblowers para ejercer derechos fundamentales, como el de expresión. La “dark net” es caracterizada por el CIGI como un lugar usado por piratas informáticos y vendedores y compradores de mercancías ilegales (imágenes de abuso infantil, armas y narcóticos) para esconderse de las autoridades.

El rechazo alcanza, de acuerdo con el estudio, hasta el 85 por ciento en Indonesia, 82 en India y 80 en México, pero en otros países, como Corea del Sur y Suecia, desciende hasta el 61 por ciento.

La pregunta podría ser entonces ¿qué tanta importancia se da a estos derechos entre las personas de a pie y especialmente cuántas personas saben realmente qué es la “dark net”?

El medio especializado en tecnología y política británico The Register hace notar que por lo menos en sus comunicados el CIGI no destaca que más de un cuarto de los encuestados, el 26 por ciento, no confía para nada en que su gobierno monitoree las comunicaciones sin su conocimiento.

Además, en un promedio global solo el 8.47 por ciento de los encuestados confía en realidad en sus gobiernos.

El estudio parece demostrar que la mayoría de los encuestados no entiende que el cifrado no solo puede servir para ocultar comunicaciones, sino que también protege la información sensible (bancaria y biométrica, entre otras) de los usuarios de distintos tipos de dispositivos.

En Estados Unidos, un 60 por ciento de quienes participaron en el estudio aseguraron se mostraron a favor de que “las compañías no deberían desarrollar tecnologías para evitar que las autoridades accedan a los datos en línea de un usuario”.

Una de las mayores preocupaciones respecto al estudio, remarca The Register, es que no parece tener en cuenta los distintos y muy complejos escenarios políticos y sociales que viven los ciudadanos de los distintos países que entrevistaron, sino que los toman de una forma más homogénea.

Por ejemplo, al preguntársele a los participantes sobre si creen que las agencias de seguridad nacional deberían poder acceder a los datos de sus ciudadanos, el 70 por ciento respondió de forma afirmativa si éste se diera por “razones válidas de seguridad nacional”, contra un 30 por ciento que lo rechazó.

Pero la cuestión que no explica CIGI es: ¿qué se considera una razón válida de seguridad nacional entre países tan disímiles como Brasil, Japón, Túnez y Paquistán?

En realidad lo que sí pareciera demostrar la encuesta es que en general existe un fuerte desconocimiento de temas cruciales sobre la seguridad y la privacidad de los usuarios de dispositivos o servicios digitales.

Desde qué implica que un gobierno pueda acceder sin consentimiento o una orden judicial a registros o datos de sus ciudadanos hasta las posibilidades y la necesidad de que existan espacios anónimos en Internet, como la”dark net”, para activistas, periodistas, miembros de minorías e incluso cualquier persona que simplemente busque privacidad.


Imagen original de Owen Moore: Privacy

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