La Alta Comisionada de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, alertó de los riesgos que conlleva el incremento en la adopción de tecnologías de inteligencia artificial que inciden en la vida de las personas y pidió acciones urgentes para defender los derechos humanos.

“No podemos continuar jugando al gato y al ratón respecto a la inteligencia artificial, permitiendo su uso ilimitado, sin límites o supervisión, y enfrentando las casi inevitables consecuencias para los derechos humanos”, aseguró Bachelet.

Recientemente, la Oficina de los Derechos Humanos publicó un nuevo reporte en que analiza los impactos del uso de tecnología de inteligencia artificial y sus impactos en los derechos como el de la privacidad, la salud, educación, libre movilidad, asociación y libertad de expresión.

Los sistemas de inteligencia artificial están cada vez más presentes en diversos aspectos de la vida humana, desde los procesos de selección para un trabajo, hasta la información que ven y comparten las personas en línea; sin embargo, señala el reporte, esta mayor presencia no ha ido acompañada de un debido proceso.

Existen casos, numerosos, en los que las personas son tratadas de manera injusta debido al uso de herramientas de inteligencia artificial: se les ha negado el derecho a la seguridad social, se les ha negado préstamos, monitoreado su rendimiento escolar, e incluso acusado de crímenes que no cometieron.

Otro de los aspectos preocupantes del uso de estas herramientas es el origen de la información que utilizan para llevar a cabo sus análisis y entrenamiento, ya que los datos utilizados para informar y guiar los sistemas de IA pueden ser defectuosas, discriminatorias, desactualizadas o irrelevantes.

Asimismo, el almacenamiento de grandes cantidades de información es preocupante desde una perspectiva de seguridad y también por el uso que se le puede dar a futuro y, finalmente, el rápido y continuo crecimiento de estas bases de datos va acompañado de una brecha de rendición de cuentas, sobre cómo se recolecta, almacena y comparte.

“El poder de la IA para servir a las personas es innegable, pero también lo es la habilidad de la IA para provocar violaciones a los derechos humanos en una escala enorme, prácticamente sin visibilidad. Se requiere actuar ahora para poner salvaguardas de derechos humanos en el uso de la IA, por el bien de todas las personas”, concluye la comisionada.


Imagen de Michael Cordedda (CC BY 2.0)