El gobierno de Estados Unidos anunció que apoyará la suspensión temporal de patentes sobre las vacunas contra el COVID-19 ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) para fomentar la producción y distribución de estos productos fundamentales para combatir la pandemia alrededor del mundo.

Originalmente, la propuesta fue presentada por la India y Sudáfrica, con el apoyo de una centena de países; sin embargo, chocó con la negativa de los países sede de las principales empresas farmacéuticas del mundo (EE.UU., la Unión Europea y Suiza entre otros), las cuales desarrollan y producen la mayoría de las vacunas que se utilizan actualmente, informó el diario El País.

La realidad es que el acaparamiento de vacunas por los países ricos del mundo y la lentitud en su producción se han conjugado para crear una enorme inequidad en la distribución y acceso a los biológicos en medio de la pandemia; por ejemplo, apenas 0.3 por ciento de todas las vacunas administradas en el mundo hasta abril correspondían a países de ingresos bajos. Los acuerdos bilaterales también han reducido la cantidad de vacunas que obtienen los mecanismos como COVAX.

Esta propuesta encontraría, con el apoyo de Estados Unidos, un buen escenario para su discusión durante la Asamblea Mundial de la Salud, organizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que tendrá lugar del 24 de mayo al 1 de junio

La suspensión temporal de las patentes implicaría que la exclusividad para fabricar las vacunas dejaría de tener efecto, sin riesgo de sanciones por copyright, lo que permitiría a muchos países que no han logrado entrar en acuerdos bilaterales, especialmente los de ingresos bajos y medios bajos, buscar autosuficiencia y el desarrollo de sistemas productivos propios.

Además, la OMC cuenta con mecanismos bien definidos de exención temporal de patentes, por lo que solo “se requeriría un acuerdo sobre la indemnización a las farmacéuticas y también aceptar el precedente que esto genera”, señala el director del Centro de Investigación en Economía y Salud de la Universidad Pompeu Fabra, Guillem López-Casasnovas.

Aunque por sí sola la exención no provocará que la gran mayoría de los países comiencen a producir las vacunas, sí permitirá que se aceleren todos los procesos como la transferencia de tecnología, el apoyo a la capacidad de producción en los países más pobres, fijar las compensaciones, entre otras, de cara a una pandemia que se está alargando por el acaparamiento.


Imagen de Chairman of the Joint Chiefs of Staff (CC BY 2.0)