Un nuevo informe de la organización Coding Rights revela cómo el incremento en el uso de la tecnología de reconocimiento facial para realizar trámites y acceder a servicios del gobierno federal brasileño es un gran riesgo para los derechos humanos de la comunidad trans en este país.

De acuerdo con la organización, la aceleración en la implementación de estas tecnologías agrava su naturaleza discriminatoria, debido a la falta de transparencia sobre la precisión de la tecnología que comienza a utilizar el gobierno brasileño, de la empresa pública SERPRO. Su tecnología valida 64.32 por ciento de los biométricos que entran, con una precisión alta cuando “las imágenes comparadas tienen una similaridad arriba del 93%”.

Es precisamente allí donde llama la atención Coding Rights, debido a que las personas que transicionan cambian mucho respecto a los registros originales que se utilizan para realizar la identificación con reconocimiento facial, esto puede llevar a situaciones de falsos negativos que provocan exclusión de los servicios y bloqueo del sistema para las personas usuarias.

Por ejemplo, existen casos documentados de un estudiante trans que vio su tarjeta de transporte bloqueada por el sistema de reconocimiento facial en los torniquetes de autobuses. Esto provocó que perdiera acceso gratuito a transporte público para realizar sus estudios.

Además, una encuesta realizada como parte del mismo estudio reveló que el 95.2 por ciento de las personas trans en Brasil consideran que esta tecnología puede dejarlas expuestas a situaciones de “vergüenza” y contribuir a su estigmatización; el 76.2 por ciento también opinó que esto amenaza su derecho a la privacidad. Por estas razones, el 66.7 por ciento de las personas encuestadas rechazó el uso de esta tecnología para identificación.

Una última amenaza identificada por la organización es que se están creando más bases de datos para el reconocimiento facial a partir de la original, la nacional de licencias de conducir, lo que permitiría mayor número ilegal de los datos sensibles de millones de personas en Brasil, incluyendo los biométricos.


Imagen de Ted Eytan (CC BY-SA 2.0)