Un empleado del Servicio de Administración Tributaria (SAT) utilizó la información personal dada por una ciudadana al realizar un trámite para acosarla a través de Facebook, denunció la mujer en redes sociales, una violación a la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados (LGPDPPSO) y vulneración de su vida privada.

De acuerdo con la usuaria Batiliz, unas horas después de acudir a una cita en el SAT. recibió una solicitud de amistad en la red social de parte del funcionario que la había atendido. Al hacer pública la situación, comenzó a recibir múltiples respuestas de casos similares por parte de mujeres cuyos datos también había sido usado para llamadas telefónicas, mensajes de WhatsApp y otras formas de contacto no solicitado.

“Lo que me dio miedo fue que [el funcionario] tiene mis datos, hasta los biométricos. Está tratando con información delicada y me pregunto, ¿qué tan fácil puede sacar mi nombre para buscarme en Facebook, puede saber dónde vivo, mi número de teléfono, hasta cuánto gano en el trabajo?”, declaró la usuaria a La Silla Rota.

Después de denunciar su caso en redes sociales, el SAT contactó a la usuaria para asegurarle que iban a realizar un seminario, debido a que esta no era la primera vez que sucedía un caso así.

Otra mujer, identificada como Mariana, también declaró a La Silla Rota que un empleado del banco BBVA la contactó mediante el número de WhatsApp de su consultorio para invitarla a salir. Mariana había acudido a la sucursal a cambiar la terminal de tarjeta bancaria en el lugar donde trabaja, donde otorgó el número de teléfono, entre otros datos personales.

Tras rechazarlo y pedirle que no la volviera a molestar, el hombre le envió una solicitud de amistad en la red social Facebook; Mariana la rechazó, pero este acoso provocó que cambiara su cuenta.

Mario di Costanzo, exdirector de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, declaró al medio que este hecho es un claro atentado contra la privacidad de las usuarias y muestra la falta de protocolos y protección efectiva para los datos personales.

Este tipo de incidentes muestran las indeseables consecuencias que tiene el mal manejo de datos personales por parte de instituciones públicas y privadas. A menudo, son los propios empleados quienes, por descuido o corrupción, filtran bases de datos con millones de registros, poniendo en riesgo la privacidad y seguridad de las personas usuarias.


Imagen de PESTAWINE L’alter ego d’en Miquel (CC BY-NC-ND 2.0)