El término de protección de 100 años para que las obras entren al dominio público en México es un obstáculo para el trabajo de archivistas que puede traducirse en la pérdida de conocimiento y obras valiosas para el país, aseguró Irene Soria de Creative Commons México, en el segundo conversatorio sobre el dominio público “El papel del dominio público en el acceso a la cultura” organizado por R3D: Red en Defensa de los Derechos Digitales.

“Es terrible y lastimosa la cantidad de documentos valiosos, de historia que se ha perdido por no poder acceder a archivos, no para lucrar, [sino] para protegerlos”, lamentó Soria, quien también es investigadora, académica y activista del movimiento de software libre, durante la charla.

El investigador de El Colegio de San Luis, Israel Ramírez, narró cómo el término de protección bloquea la posibilidad de trabajar mejor la investigación sobre cultura y muchas veces impide la creación de nuevo conocimiento que busca dar a conocer el trabajo de sus creadores.

“Conozco innumerables casos de libros, investigaciones, proyectos de edición que quedaron truncos porque la familia de quien poseía los derechos no los quiso dar”, comentó.

Esta situación redunda en que algunos archivistas terminan arriesgándose a una demanda por el uso de las obras, en el afán de llegar a más gente, lo que para Soria evidencia que la ley no favorece a la mayoría.

En este sentido, Alberto Pacheco, quien dirige el repositorio Mexicana de la Secretaría de Cultura (con más de 13 mil acervos en el dominio público o patrimonio de la nación), reconoce que hay un desconocimiento y temor a enfrentarse a un monstruo que demande, por lo que no se exploran, ni explotan las limitaciones y excepciones que tiene la Ley Federal de Derecho de Autor para las obras que todavía no están cerca del dominio público.

Asimismo, para aquellas que sí lo están, todavía se requiere que las instituciones no fomenten o creen barreras de acceso para estos contenidos, sino que lo promuevan, difundan y defiendan para que todas las personas interesadas las puedan aprovechar.

“Cuando una creación entra al dominio público, de cualquier índole, todo mundo puede hacer uso de ella, apropiársela, reproducirla, modificarla y, muy importante, cualquiera puede explotar la obra”, explicó Pacheco.


Imagen de Secretaría de Cultura Ciudad de México (CC BY-SA 2.0)