A raíz de las recientes elecciones en los estados de Hidalgo y Coahuila, en las que el Instituto Nacional Electoral implementó el sistema de voto electrónico, Vladimir Chorny, investigador asociado de R3D: Red en Defensa de los Derechos Digitales, explicó en Twitter que esta tecnología no es invulnerable a intervenciones ni a fraudes electrónicos.

Para Chorny ─autor del libro El voto por internet en México: La libertad y secrecía del voto condicionadas, a presentarse este mes─ el voto electrónico fomenta la opacidad, ya que nos hace perder la “cadena de confianza” que representa el voto en papel y la vigilancia ciudadana (y partidista) de las elecciones.

El investigador señala que estos sistemas, como cualquier máquina, pueden ser alterados para cambiar la intención del voto. Asimismo, el voto electrónico hace muy complicado darnos cuenta de si se lleva a cabo un fraude, ya que la elección se mete en una “caja negra” y los votos se procesan sin que sea revisada su veracidad, a menos que se impriman y se realice un recuento, por lo que el sistema mismo obliga a confiar en él a costa de la transparencia.

En el caso de las elecciones de Hidalgo y Coahuila, Chorny explica que los sistema de voto electrónico fabrican un respaldo físico en papel (un “testigo del voto”), el cual puede ser un mecanismo valioso ante una sospecha de fraude, pero si no existen tales dudas, se confía plenamente en el trabajo de la máquina sin un escrutinio, lo que crea una paradoja.

“Si siempre exigimos el recuento manual (para verificar que la máquina hizo lo que debía hacer), el sistema de voto electrónico se vuelve irrelevante porque volvemos al conteo con papel (y esto no está mal)”, indica el investigador.

Chorny también citó las recientes declaraciones del consejero del Instituto Nacional Electoral, Ciro Murayama, quien mencionó que la tecnología ha sido implementada en varios países sin mayores problemas. Sin embargo, refutó las afirmaciones del consejero, al ejemplificar que las experiencias internacionales de Brasil. India, Venezuela, Bélgica y EE.UU. han tenido resultados desalentadores.

Asimismo, Murayama afirmó que las razones para el rechazo eran más políticas que técnicas, a lo que el investigador de R3D contestó que la evidencia sobre los problemas del voto electrónico existe y es indispensable discutir su implementación con información completa.


Imagen de ProtoplasmaKid (CC BY-SA 4.0)