La ciudad de Portland, Maine, Estados Unidos, aprobó una prohibición para que los oficiales locales no puedan utilizar tecnología de reconocimiento facial, ante el crecimiento de la evidencia sobre los sesgos raciales de estos sistemas, reportó el medio Newsweek.

El tema recuperó impulso después de las protestas contra el racismo de la policía a raíz del asesinato de George Floyd, aunado a la denuncias de científicos y organizaciones civiles sobre los graves errores de identificación de la tecnología de reconocimiento facial, especialmente con personas de piel oscura, mujeres y personas trans o con una identidad sexogenérica no binaria.

La Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU) aplaudió la prohibición al uso de esta tecnología, y celebró que Portland se unió a las ciudades que han pasado sus propias ordenanzas para impedir el uso de esta tecnología por oficiales de gobierno.

“Esta tecnología de vigilancia racista no tiene lugar en nuestras comunidades”, señaló la ACLU en un tuit.

La tecnología de reconocimiento facial ha estado en el ojo público en Estados Unidos, debido al debate sobre racismo sistémico que vive la población afroamericana. La presión llevó incluso a las empresas IBM, Microsoft y Amazon a adquirir diferentes grados de compromiso sobre el desarrollo y venta de estos sistemas a las policías del país.

Además, recientemente la Policía de Detroit, en Michigan, tuvo que admitir públicamente que el sistema de reconocimiento facial que ha utilizado durante años se equivoca el 96 por ciento de las veces. Esto después de que arrestaran injustamente a Robert Williams, un hombre afroamericano, acusado de haber sido el autor material de un robo, basándose únicamente en la identificación errónea de su sistema.


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