“Tus archivos pueden ser usados para ayudar a mejorar y entrenar nuestros productos y tecnologías”. Con esa simple línea, escondida en una política de privacidad de 2 mil 500 palabras, fue utilizada como pretexto por la aplicación Ever para usar las fotografías de millones de sus usuarios para entrenar un sistema de reconocimiento facial, señala NBC News.

Ever es un sistema de respaldo de fotografías en la que los usuarios permiten a la empresa usar reconocimiento facial para agrupar imágenes en las que aparecen las mismas personas. Sin embargo, la ambigüedad de los términos de servicio fue usada por la compañía para comercializar esas tecnologías de reconocimiento facial con otras empresas privadas, agencias de seguridad y agencias militares.

“Están explotando comercialmente los parecidos de las personas en las fotos que usan para entrenar productos que venden al Ejército y agencias de seguridad”, explicó al medio el profesor de la Universidad de Nueva York, Jason Schultz. “La idea que usuarios dieron un verdadero consentimiento de cualquier tipo es risible”, aseguró.

De acuerdo con el sitio del sistema de reconocimiento facial, Ever AI, la compañía posee un “conjunto de datos globales y privados siempre en crecimiento de 13 mil millones de fotos y videos” y su software de reconocimiento facial puede estimar emociones, etnicidad, género y edad.

Las revelaciones hechas en la prensa provocaron el descontento de usuarios de la app, quienes consideran que la empresa violó su privacidad al usar sus fotografías de esta forma. “Los desarrolladores de la app no fueron claros sobre sus intenciones, ni el uso de mis fotos. Es triste porque yo creo que es una enorme invasión a la privacidad”, escribió una usuaria a NBC News.

Este caso ejemplifica, por una parte, el abuso de las empresas a la privacidad de las personas, escudándose en términos de servicio confusos y poco claros para presumir un consentimiento informado de sus usuarios. Asimismo, esta situación se suma a otros ejemplos en los que imágenes en línea están siendo usadas sin consentimiento explícito para entrenar algoritmos de reconocimiento facial, como en el reciente caso de IBM, que tomó millones de fotos de Flickr con esos fines.


Imagen de Mike MacKenzie (CC BY 2.0)