NSO Group ha emprendido una campaña para limpiar su reputación y al mismo tiempo rechazar tajantemente las acusaciones respecto al uso indebido del malware Pegasus para espionaje en países como México, Arabia Saudita, Estados Unidos y Canadá, entre otros.

NSO Group aseguró, en entrevista con el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), que está creando un nuevo estándar para la vigilancia “ética” y que no tolera el uso inapropiado de sus productos.

“Nosotros regularmente investigamos y revisamos nuestros contratos para asegurarnos que no están siendo usados para cualquier cosa que no sea la prevención o la investigación del terrorismo y crimen”, aseguró el vocero quien se mantuvo en el anonimato.

Además del posicionamiento, la desarrolladora israelí de software de vigilancia mantiene campañas en Google Ads en las que anuncia un sitio web en se asegura que sus productos ayudan a las agencias gubernamentales a monitorear “terroristas, traficantes de drogas, pedófilos”, y en un hecho inusitado, su cofundador Shalev Hulio dio una entrevista a cámara al programa “60 Minutos” de CBS.

Como explica el CPJ, en la entrevista Hulio negó que la empresa permita abusos a derechos humanos; sin embargo, estuvo de acuerdo con permitir a gobierno y agencias de seguridad la capacidad para espiar periodistas, abogados y otras personas no criminales en el transcurso de investigaciones.

“Si los [periodistas] están en contacto con un narcotraficante… y para poder atraparlos, necesitas interceptarlos, esa es una decisión que las agencias de inteligencia deberían poder tomar”, aseguró Hulio, quien no aclaró al CPJ en qué circunstancias considera NSO que los periodistas son objetivos legítimos de intercepción de comunicaciones.

Mientras Hulio asegura que su empresa opera bajo un altísimo estándar ético, el pasado 20 de marzo, un grupo de organizaciones que acompaña a las víctimas de espionaje con el malware Pegasus en México dio a conocer un nuevo caso, el espionaje de Griselda Triana, la viuda de Javier Valdez, apenas 10 días después del asesinato del periodista mexicano, el 15 de mayo de 2017.

Mientras, NSO busca limpiar su imagen, las víctimas del espionaje con Pegasus en México continúan esperando respuestas del gobierno y justicia. “Parece que el gobierno mexicano y NSO Group están esperando que esto se olvide”, aseguró Rafael Cabrera, periodista mexicano víctima de espionaje a CPJ.