Un reciente robo de información a una empresa subcontratada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos expone los complejos procesos de vigilancia y recolección masiva de datos que este gobierno lleva a cabo en la frontera con México, revela un reportaje de The Washington Post.

La filtración ha revelado cientos de gigabytes de información con detalles de infraestructura, datos sensibles de miles de personas, acuerdos confidenciales, equipamiento, presupuestos, fotografías, contratos, manuales de procedimientos y acuerdos de confidencialidad. Sin embargo, la oficina aduanera ha intentado minimizar el incidente, indicando que únicamente menos de 100 mil fotos de viajeros han sido comprometidas.

Aunque no se conoce con certeza qué empresa fue víctima del ataque informático, The Washington Post considera que las pruebas apuntan a Perceptics, una empresa prácticamente desconocida cuya tecnología es utilizada para fotografiar las matrículas de todos los vehículos que cruzan la frontera.

Los documentos también mostraron una presentación, fechada en abril de 2019, que indica que Perceptips trabaja en un sistema de reconocimiento facial, capaz incluso de identificar rostros parcialmente ocultos con lentes oscuros o viseras. La participación de la empresa no se ha limitado solo al escaneo de matrículas: también ha proporcionado sistemas de detección de bombas bajo los vehículos para puntos de control en la frontera, así como para la Administración para el Control de Drogas (DEA), bases militares y estaciones aéreas.

El senador demócrata Edward J. Markey se declaró alarmado porque la oficina aduanera haya permitido el robo de datos, sin embargo, también cuestionó la necesidad de la recolección masiva de esa información personal. “Estos datos personales, sensibles se convierten en una mina de oro para actores maliciosos, y sus efectos pueden ser devastadores para las víctimas de un ataque”, señaló el legislador.

Los oficiales de Seguridad Interior de EE.UU. han justificado el escaneo de matrículas como una forma de identificar y aprehender a las personas que cruzan ilegalmente la frontera.

No obstante, información de todos los vehículos que pasan por ahí es guardada en una base de datos accesible para más de una docena de agencias, incluyendo los datos de conductores que no han sido acusados de ningún delito. Además, la información es conservada hasta por dos años o más, si es que es vinculada con alguna investigación.


Imagen de Matt Borden (CC BY-SA 2.0)